Conseguir para nuestros jóvenes la ayuda que necesitan

Cómo el equipo de Navegadores de salud conductual juvenil en el suroeste de Washington facilita las opciones de tratamiento para los jóvenes de alto riesgo

Nuestra juventud en crisis

Los jóvenes de los Estados Unidos están sufriendo a niveles sin precedentes. En 2020, 1 de cada 6 adolescentes experimentó un episodio depresivo grave; 3 millones tuvieron pensamientos serios de suicidio; y las visitas al departamento de emergencias (Emergency Department, ED) relacionadas con la salud mental aumentaron un 31 %.1

Las cifras son más pronunciadas entre los jóvenes de alto riesgo. El 21 % de los jóvenes de 6 a 17 años de familias de bajos ingresos tienen trastornos de salud mental, junto con el 57 % de los jóvenes en el sistema de bienestar infantil. Los niños con trastornos del espectro autista son más propensos que sus compañeros sin trastornos a experimentar depresión y ansiedad. El treinta y uno por ciento de los jóvenes blancos reciben servicios de salud mental en comparación con el 13 % de los niños de color.2

Además, es probable que los jóvenes de alto riesgo con problemas de salud conductual no tratados continúen experimentando resultados cada vez más negativos: el 70 % de los jóvenes en el sistema de justicia juvenil tienen una afección de salud mental diagnosticable.3

Por último, en abril a octubre de 2020, la cantidad de visitas al ED relacionadas con la salud mental de los niños aumentó un 24 % entre las edades de 5 a 11 años y aumentó un 31 % entre las edades de 12 a 17 años, en comparación con el mismo período en 2019.4 Desde el COVID, los ED han servido cada vez más como unidades de crisis de salud mental para jóvenes, con un aumento del 60 % en la duración promedio de la hospitalización. Esto se conoce comúnmente como “embarque en la sala de emergencias”.5

Si bien estos números muestran que nuestros jóvenes en riesgo están en un punto de crisis, hay esperanza. Según el Departamento de Salud Conductual de Washington, D.C., cuando los niños reciben intervención y tratamiento tempranos para sus necesidades emocionales y conductuales, pueden vivir vidas más felices, saludables y gratificantes.6

Los jóvenes se benefician de la atención médica conductual de calidad y de los servicios de salud integral. Los niños en riesgo y sus familias también pueden beneficiarse de enlaces en la comunidad que los guían a través del proceso de navegación de atención médica, identifican recursos que abordan los problemas de los jóvenes y coordinan estos recursos como un todo cohesivo. 

Navegador de salud conductual juvenil

El programa de Navegadores de salud conductual juvenil , una asociación entre Carelon Behavioral Health y la Autoridad de Atención Médica del Estado de Washington, actúa como enlace para niños y familias a través de Kids’ Mental Health Southwest Washington. El programa conecta a los jóvenes de alto riesgo y sus familias con la atención y los recursos que necesitan. Esto ayuda a reducir el tiempo que pasa en la sala de emergencias (ER).

Antecedentes

El programa se lanzó el 1 de marzo de 2023 en el suroeste de Washington (condados de Clark, Skamania y Klickitat). Navegadores de salud conductual juvenil se modela en un programa similar en el condado de Pierce, Washington, como parte de una iniciativa estatal. El programa eventualmente se extenderá a las 10 regiones del estado. 

Propósito

El programa de Navegadores de salud conductual juvenil facilita servicios de coordinación de atención especializada para jóvenes complejos y de alto riesgo. Su objetivo es conectar a los jóvenes y sus familias con los recursos que necesitan para reducir las visitas repetidas, también conocidas como reincidencia. El programa se dirige específicamente a la cantidad de niños sentados en salas de emergencias o involucrados con las fuerzas del orden público y trabaja para evitar que estos incidentes ocurran en primer lugar. 

A quién sirve

Aunque el programa cubre a todos los niños independientemente de su estado de seguro, se centra en los jóvenes que han tenido dificultades para obtener asesoramiento, así como en sus familias. “Atendemos a los jóvenes en edad escolar de mayor riesgo. Pueden ser niños que han estado languideciendo en salas de emergencias o niños adoptivos que han perdido sus colocaciones”, dice Leah Becknell, directora de cuentas de Carelon Behavioral Health. “Si bien cualquiera puede ingresar en línea y completar un formulario de referencia, nos enfocamos en servir a los niños y jóvenes de mayor riesgo”.

Cómo funciona el programa

Cuando un joven ingresa al programa, un equipo multidisciplinario (multidisciplinary team, MDT) se reúne rápidamente para elaborar un plan de apoyo e identificar recursos. Con el objetivo de involucrar a una amplia gama de socios, el programa invita a las reuniones a organizaciones de atención administrada (Managed Care Organizations, MCO), a la escuela del niño y a cualquier otra persona que pueda ofrecer apoyo en nombre del niño. “En última instancia, depende del niño y de la familia quién es parte del equipo”, subraya Brook Vejo, gerente del programa de Carelon Behavioral Health.

“Adoptamos un enfoque basado en el trauma, que involucra a los jóvenes en el proceso tanto como sea posible. El equipo prefiere que el joven participe, aunque no tiene que hacerlo si no se siente cómodo”, explica Inna Liu, directora de Carelon Behavioral Health.

Cómo ayuda el MDT

El MDT abre la puerta a un amplio espectro de atención para los jóvenes en riesgo y sus familias. Hasta 25 participantes pueden formar parte del MDT, incluidos administradores escolares, consejeros y representantes de diversas organizaciones que ofrecen recursos. 

Por lo general, una reunión comienza con la familia hablando de la situación del joven. El equipo conoce sobre los desafíos que enfrenta el joven, los problemas de comportamiento, los incidentes de autolesión y cómo la situación se elevó hasta el punto en que se necesitan apoyo y recursos adicionales. 

Los participantes de la reunión, que son de la zona y parte de la comunidad, crean un espacio cómodo y seguro para una comunicación abierta. Los participantes hacen preguntas para comprender la cultura y las normas familiares. Buscan los comentarios de la familia sobre tácticas que han funcionado en el pasado para el joven y las que no. 

Los representantes de las organizaciones de la zona se presentan por turnos, dan detalles sobre sus programas y sugieren ideas. Los recursos son muy variados: grupos de apoyo, asesoramiento en el duelo, programas extraescolares, campamentos de verano, asesoramiento entre compañeros, programas deportivos, estabilización de crisis, terapia ocupacional y apoyo a la familia. Muchos programas son gratuitos, de bajo costo con opciones de becas u operan en una escala móvil.

Los participantes hablan en detalle con la familia sobre cómo encontrar un terapeuta y trabajan con la escuela del joven en las opciones de programación. Hablan con los jóvenes sobre sus intereses y les ofrecen consejos, métodos y recursos para ayudar con las crisis de la vida. 

En una reunión del MDT, el único rol de la familia es participar. El equipo se ocupa del resto. Un miembro designado del equipo toma notas para que la familia no tenga que hacerlo. Después de la reunión, las notas se compilan en un informe completo y confidencial para la familia. El equipo ayuda con todos los arreglos de apoyo y ayuda a la familia a hacer llamadas, facilitar solicitudes y navegar por el proceso de atención. Los miembros del equipo ayudan a la familia a ejecutar el plan de acción hasta que sientan que ya no lo necesitan. 

Especialistas en atención de extensión a jóvenes

Los especialistas en atención de extensión, con experiencia en diversas áreas de servicios para jóvenes, trabajan para cubrir cualquier brecha para la familia. “Actuamos como intermediario y recomendamos recursos”, dice Charity Joy, especialista en atención de extensión para jóvenes líder en Carelon Behavioral Health. “Somos un puente de esperanza”.

“Manejamos las barreras de comunicación llevando a todas las personas a la mesa para que hablen entre sí. Somos enlaces: el adhesivo que ayuda a que las cosas se adhieran”, agrega Taylor Peterson, líder especialista en atención de extensión para jóvenes de Carelon Behavioral Health.

La experiencia de los facilitadores en la comunidad es una ventaja considerable para ayudarlos a hacer su trabajo. “Todos somos parte de la comunidad con contactos y relaciones locales”, dice Joy. “Estar en comunicación y conectados nos ayuda a hacer nuestro trabajo, ya que conocemos la cultura de la comunidad y somos parte de ella. También ayuda a correr la voz sobre el programa”. 

Peterson está de acuerdo. “Todos tenemos diferentes antecedentes, experiencias y recursos que reunimos”.

Cómo los jóvenes y las familias descubren el programa

Si bien las referencias pueden provenir de cualquier persona, incluidos los jóvenes y las familias, generalmente provienen del tribunal de menores; el Departamento de Niños, Jóvenes y Familias (Department of Children, Youth, and Families, DCYF) del estado de Washington; equipos de crisis; y escuelas. El formulario de admisión está convenientemente ubicado en el sitio web del programa.

El equipo revisa las referencias dentro del siguiente día hábil y determina si se requiere un MDT inmediato para abordar las necesidades del joven y la familia. Los especialistas en atención de extensión recopilan información adicional y se preparan para el MDT.

Extensión comunitaria y remisiones personales

El equipo de Navegadores de salud conductual juvenil actualmente participa en escuelas y reuniones comunitarias para crear conciencia. A medida que el programa se expande con el tiempo, el equipo planea conectarse con más jóvenes y familias. “Estamos siendo muy intencionados en cuanto a cómo nos comunicamos para poder ofrecer una experiencia positiva con este nuevo programa y no sobrepasar la capacidad”, dice Becknell.

“Queremos contar con los recursos para satisfacer la demanda de la comunidad, por lo que estamos siendo muy deliberados sobre cómo comercializamos el programa inicialmente. Las remisiones personales serán significativas”, agrega Liu.

Cómo es el éxito

El éxito se medirá tanto a corto como a largo plazo.

Se solicitan comentarios inmediatos de la familia a través de una simple encuesta móvil, enviada por correo electrónico o mensaje de texto. Luego, el especialista en atención de extensión asignado hace un seguimiento con la familia en la marca de 90 días para solicitar comentarios detallados.

El equipo de Navegadores de salud conductual juvenil actualmente está explorando vías para verificar adecuadamente con una familia en la marca de 6 a 12 meses, con el fin de hacer un seguimiento de los resultados y el éxito del programa.

Reducir la reincidencia

Un objetivo del programa es hacer un seguimiento y evitar que se repitan las visitas. “Queremos evitar que los niños terminen en las salas de emergencias o se involucren con las fuerzas del orden trabajando con sus familias para adelantarnos a las inquietudes de salud conductual”, explica Becknell.

Cambio incremental

“Cuando se atiende a los jóvenes de mayor riesgo, el éxito es diferente. El cambio viene lentamente. Los años de trauma y caos deben ser trabajados poco a poco. Simplemente mejorar el plan de acción de una familia es un paso en la dirección correcta. Por ejemplo, si un joven regresa a la sala de emergencias, pero la familia tiene un plan y los recursos disponibles para ayudarlos a salir de esa situación más rápido que el tiempo anterior, eso significa éxito”, explica Vejo.

Replicar el programa

Con la financiación y la experiencia adecuadas, un enfoque escalonado puede funcionar en términos de desarrollar el programa en otras regiones. “Quien haga este trabajo debe tener algún tipo de experiencia y antecedentes clínicos para saber cómo manejarlo”, observa Vejo.

Además, es importante reconocer que el programa es una herramienta de navegación. Liu explica: “Este programa impulsa un proceso de facilitación. Proporciona apoyo como un programa intensivo de administración de casos”.

“Estamos entusiasmados con este programa piloto para abordar la crisis de salud conductual juvenil y generar un impacto”, concluye Liu.

Fuentes
1. Sitio web de National Alliance on Mental Illness: Mental Health by the Numbers (consultado en mayo de 2023): nami.org.
2. Sitio web de Youth.gov: Prevalence of Mental Health Disorders Among Youth (consultado en mayo de 2023): youth.gov.
3. Sitio web de National Alliance on Mental Illness: Mental Health by the Numbers (consultado en mayo de 2023): nami.org.
4. Sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): Mental Health-Related Emergency Department Visits Among Children Aged < 18 Years During the COVID-19 Pandemic — United States, January 1–October 17, 2020 (consultado en mayo de 2023): cdc.gov.
5. Biblioteca Nacional de Medicina, sitio web del Centro Nacional de Información Biotecnológica: Experiences of Child and Adolescent Psychiatric Patients Boarding in the Emergency Department from Staff Perspectives. Patient Journey Mapping (consultado en mayo de 2023): ncbi.nlm.nih.gov.
6. Sitio web del Departamento de Salud Conductual: Patient Journey Mapping (consultado en mayo de 2023): dbh.dc.gov.